15 de enero de 2025
What to Prepare Before a First Consultation
Una consultoría en logística de almacenamiento no empieza con una visita al depósito. Empieza con los papeles que tenés sobre el escritorio. Acá te contamos qué conviene tener listo antes de esa primera reunión.
Cuando un cliente nos contacta por primera vez, lo más común es que quiera mostrar el galpón y explicar los problemas de memoria. Eso sirve, pero no alcanza. Para que la primera consulta sea productiva, hace falta algo más concreto: datos de movimiento, planos actualizados y una idea clara de qué se quiere cambiar.
Documentación técnica que suma
El plano del depósito con medidas reales —no el croquis que usaron para la habilitación— es el primer documento que pedimos. Si no existe, una medición rápida con cinta métrica de los pasillos principales y las columnas ya da una base. También sirve tener un listado de las estanterías: modelo, capacidad por nivel y estado general.
Otro papel que ayuda es el registro de movimientos del último mes: cuántos pallets entraron y salieron por día, qué productos rotan más y cuáles quedan quietos. Eso solo ya permite identificar si el problema es de espacio, de método o de ambos.
Preguntas que conviene hacerse antes
Antes de la reunión, vale la pena anotar tres cosas: qué es lo que más demora hoy en la operación, qué cambio se imagina como ideal y qué restricciones existen (presupuesto, horarios de recepción, normativas bromatológicas). No hace falta tener las respuestas perfectas; el objetivo es que la conversación arranque con un foco real.
Por ejemplo, si el cuello de botella está en la zona de despacho porque los pallets se arman sobre la marcha, eso se puede resolver con una redistribución de las estanterías de acero inoxidable y la asignación de un área fija de armado. Pero si no se dice durante la consulta, el diagnóstico arranca desde cero.
Lo que no hace falta llevar
No es necesario tener un estudio de tiempos ni un informe de productividad. Eso lo hacemos nosotros después. Tampoco hace falta tener decidido el método de rotación (FIFO, FEFO, LIFO). La primera consulta justamente sirve para definir eso en función del tipo de producto y la infraestructura existente.
Lo que sí marca la diferencia es venir con una actitud abierta a revisar procesos que tal vez se vienen haciendo igual desde hace años. A veces el cambio más simple —como reorganizar la secuencia de carga— tiene más impacto que comprar equipamiento nuevo.
En la próxima entrega vamos a contar cómo se estructura una auditoría de layout paso a paso, con ejemplos de un depósito de lácteos de 1200 m². Si querés leerlo, está en la sección de artículos relacionados.